SENTIR, FLUIR Y DEJAR DE PENSAR
En el artículo anterior te hablé de la envidia y del amor. Hoy, quiero contarte una reflexión y, a su vez, aprendizaje personal, relacionado con lo segundo. Si eres de lxs que me conocen de hace un tiempo, sabrás que llevo unos 3 años soltera y que el amor de pareja como tal, me ha interesado más bien poco y, si no, te estarás enterando ahora de ello. Pues bien, ahora os voy a contar a ambos que hace algunos meses me volvió a ‘picar el gusanillo’ del amor. Por qué no nos engañemos, ¿a quién no le gusta tener a alguien que lx ame incondicionalmente con quien poderlo compartirlo todo? Pues eso. Que mi cabecita loca empezó a pensar sobre el amor. Ni he negado ni negaré nunca que hace casi 3 años fui yo quien decidió con total seguridad que el único amor de mi vida iba a ser yo misma. Sí, el amor propio es algo que muchas veces nos falta, pero hay que ser consciente de ello y ponerle solución. Y sí, había decidido darme un largo tiempo para reconocerme y conocerme muy mucho...